El victimario sos vos

Por Sandra Miguez, Andrea Sosa Alfonzo* 

El Municipio de Concordia creó un área de Masculinidades. Lejos de analizar los nuevos conceptos para erradicar la violencia de género, el director de Gestión Preventiva, Miguel Gallo explicó que el objetivo que tiene el área es “contener al varón víctima de violencia, acompañándolo con asistencia legal y la protección física y psicológica”. La confusión y tergiversación de la problemática de la violencia de género se inscribe en la lógica patriarcal que busca borrar el gran problema social que significa la violencia de género, silenciar los reclamos, minimizar los daños que producen las múltiples violencias machistas en nuestro país y región.
El himno feminista que recorrió el mundo decía “el violador sos vos” para poner en agenda cómo funciona un sistema de violencias ejercido por los varones sobre las mujeres, sin importar el país donde vivan, la lengua que hablen, la religión que practiquen, la edad que tengan. ¿Por qué determinados sectores sostienen entonces que los varones sufren violencia por parte de las mujeres? Porque para esos hombres ponerse en el lugar de víctimas, es una forma de subestimar las denuncias que realizan las mujeres respecto a las múltiples formas de violencias que ejercen los varones.
Sólo mujeres y disidencias son víctimas de violencia por razón de género. Lejos de ser un mantra o una frase que anticipa el fin del mundo para los varones, los estudios de género señalan que son las mujeres y disidencias sexuales, son receptoras de este tipo de violencias. Así lo tipifican también leyes nacionales como la ley de Protección Integral a las Mujeres (26.485). En este sentido, hablar de género implica hablar de relaciones de poder que se ejercen sobre un determinado conjunto de personas -mujeres y disidencias sexuales- que históricamente estuvieron subordinadas a los roles políticos, sociales, culturales, económicos, etc que ejercen los varones. Es decir, un sistema patriarca,.
De acuerdo al avance de normativas nacionales e internacionales, y al desarrollo de diversos instrumentos en el ámbito del Estado, se ha procurado proteger y prevenir distintos tipos de violencias sobre mujeres y disidencias. El Observatorio de Género “Ahora que sí nos ven” indicó en su último Informe las cifras de femicidios en Argentina entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2022, elaboradas a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país: 1 femicidio cada 26 horas en lo que va de 2022, 53 intentos de femicidio en lo que va de 2022, 3 Transfemicidios/travesticidios, y el 63% de los femicidios fue cometido por las parejas y ex parejas de las víctimas.
Aquellos casos donde un varón recibe violencia por parte de una mujer sea en el contexto intrafamiliar y vincular que sea (pareja, mamá, tutora, etc) e incluso sin las consideraciones de si previamente no hubo actos de violencias previas ejercidas por ese varón, existe lo que denominamos violencia doméstica y no de género. Los mayores índices de violencia y/o muerte hacia los varones, están ejercidos por otros varones. No es el caso de mujeres y disidencias. Es decir, si un varón sufriera violencia por parte de una mujer, ésta no se ejerce por razón de género (subordinación de los géneros, odio de género, etc.)

¿Por qué un municipio abre un área de protección a los varones?

En declaraciones a medios provinciales, el Director de Gestión Preventiva, Miguel Gallo, informó sobre la creación del Área de Masculinidad, dependiente de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Concordia. “Los casos de violencia de género que tienen como víctima a mujeres son muy divulgados en los distintos medios de comunicación, especialmente desde la última década, teniendo en cuenta los diversos logros que se han dado, a fin una igualdad de género respecto al sexo masculino, como también prevenir y combatir la violencia contra las mujeres”, sostuvo Gallo.
Generar confusión es también parte de las estrategias para borrar los reclamos y consideraciones que hacemos las mujeres y las disidencias para vivir una vida libre de violencias. El sistema se resiste a incorporar derechos, en reconocerlos, en ampliar el reconocimiento y protección hacia las mujeres. Por eso busca distintas estrategias; confundir o construir falsedades, es una forma.
Instalar en la sociedad una visión errónea sobre a qué nos referimos con desigualdad y violencia es también ejercer violencia. En un país donde se registra una víctima de violencia de género cada 26 horas y donde en lo que va del año se registraron un total de 84 feminicidios, según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, es preciso llamar las cosas por su nombre y sobre todo porque las cifras no descienden a pesar de tener hoy leyes de protección integral. Por si no quedó claro: una mujer es asesinada cada 26 horas por el solo hecho de ser mujer.
Los hombres maltratados, no son víctimas de violencia de género. Los hombres no mueren víctimas del asesinato cometido por una mujer. Incluso debiera decirse que del porcentaje de hombre maltratados en Entre Ríos no llega al 9%, y que ese porcentaje corresponde a niños y adultos mayores e incluso un porcentaje de situaciones de maltrato se da en las parejas de un mismo sexo. El Estado debe garantizar la protección y seguridad de todas las personas, eso no está en discusión, pero no debe alentar visiones erróneas sobre problemáticas que son del orden de lo que ya está establecido en nuestra normativa nacional como es la violencia de género. O sobre agendas que los feminismos plantean como urgencia para el sostén y el cuidado de la vida de mujeres y disidencias en igualdad de condiciones. 
Los datos sobre situaciones de violencia intrafamiliar son categóricos y no admiten libres interpretaciones. De allí que la creación de áreas de masculinidades, tiene un objetivo claro que es erradicar las violencias de género hacia las mujeres y salir de los modelos hegemónicos que ha construido el patriarcado. Distorsionar estas propuestas, es parte de la intención de quitarle fuerza a un reclamo que se ha hecho visible y que ha puesto sobre la mesa uno de los mayores problemas de la sociedad actual; la violencia de género.
El informe estadístico del REJUCAV (Registro Judicial de Causas y Antecedentes de Violencia) de la Provincia de Entre Ríos -recientemente editado y publicado en esta nota- comprende el  período 2016 – abril 2022. En el caso de la ciudad de Concordia, la cantidad de víctimas mujeres en lo que va del año es de 411, mientras que se registran denuncias por situaciones de maltrato en 38 varones, es decir, un 9%. En el mismo no se contabiliza ningún caso de violencia en adultos varones de edad media, ya que los casos denunciados afectan a niños menores de edad y adultos mayores, a veces violentados por otros varones.
Las declaraciones que el funcionario Miguel Gallo realizó para diversos medios son preocupantes, muestran a las claras la ausencia de perspectiva de género exigida por la Ley Micaela para quienes integran los estados municipales y anuncian un vacío de políticas públicas e instrumentos del estado a la altura de las demandas sociales. Un Área de Masculinidades debiera trabajar con los varones para desnaturalizar el mandato patriarcal en el cual crecen y se desarrollan como seres humanos, no como víctimas de las mujeres cuando en nuestro país desde el 2015 diversos movimientos y organizaciones feministas vienen pidiendo un basta a los femicidios, cuando el 65 % de los femicidios ocurren en las viviendas de las víctimas y al menos 67 niñes perdieron a sus mamás en lo que va del 2022. Mientras tanto, Gallo desmanteló dentro de su propia área y en el Municipio de Concordia, la Casa de la Mujer. ¿Cómo podemos leer entonces estas medidas de gestión contradictorias? Operan como un sistema de premios y castigos que es aleccionador hacia las mujeres, tal como lo señalan intelectuales como Rita Segato. 

*Periodistas con visión de género

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